jueves, 28 de febrero de 2013

Obtenga su objetivo de adelgazar.



Para comenzar una dieta se debe tener en cuenta que además hay que acompañar esto con el ejercicio físico para quemar calorías. En caso contrario los kilos perdidos se recuperan pronto.



Las dietas, por lo general, sólo eliminan más líquido del organismo que grasas. Por ello es conveniente cambiar de hábitos alimenticios para asegurarse una vida más sana. Existen multitud de regímenes adelgazantes pero todos ellos necesitan una base para llegar a buen puerto. He aquí veinte consejos fundamentales para que toda dieta consiga su objetivo.

Consejos

1. La dieta debe ser variada. No hay que olvidar ningún grupo de alimentos. La alimentación ha de ser equilibrada. La regla consiste en no abusar de la cantidad de alimentos hipercalóricos e insanos.


2. El régimen ha de ser suave. Las dietas rápidas que prometen la pérdida de muchos kilos a la semana, a la larga producen problemas de salud y se recuperan los kilos perdidos. Lo más saludable es perder entre medio y un kilo semanal.


3. Repartir las comidas en cinco tomas diarias. No hay que saltarse una comida importante. Dos deben ser comidas consistentes y las otras tres más ligeras.


4. El desayuno ha de ser fuerte. El mejor desayuno aporta entre un 20 y un 25% del aporte calórico diario.


5. Hay que cenar pronto. Al menos dos horas antes de acostarse. Por la noche el metabolismo se ralentiza y los alimentos se acumulan como grasas más fácilmente.


6. El agua es fundamental. Hay que beber mucho, unos dos litros diarios. El agua mantiene la línea porque no tiene calorías.


7. Cocinar lo justo. Esto es muy importante. Se deben pesar las raciones. Las sobras son una tentación peligrosa.


8. La sal debe desaparecer. Basta con un poco. Comiendo los mismos alimentos sin sal se pierde peso y se gana en salud. Sin cambiar de alimentación se pierde volumen.


9. Usar aceite de oliva en las comidas. Una cucharada al día no aporta muchas calorías y ayuda a mantenerse sano por sus ácidos grasos monoinsaturados.


10. Las cantidades de comida ingeridas han de ser menores. Para perder peso se debe reducir el número de calorías diarias.


11. Las grasas son enemigos de la dieta. Aportan demasiadas calorías. Por ello se recomienda cocinar al vapor, a la plancha y utilizar el microondas. La cocina natural además es más sana y mantiene mejor las vitaminas y minerales de los alimentos.


12. La comida es un placer. Hay que disfrutar comiendo. La dieta no debe ser una tortura. Por ello es positivo variar los menús. Una dieta que hace sufrir no es una buena dieta.


13. No obsesionarse con la báscula. Hay que pesarse una vez semanalmente sin ropa y en ayunas. Perder peso es un logro progresivo.


14. No picar entre horas. Hacerlo entre las comidas lo único que consigue es almacenar grasas y tira por tierra todos los esfuerzos por cumplir la dieta. Si no se puede evitarlo, lo mejor es comer trocitos de fruta, yogures descremados..., que calman el hambre sin consumir calorías.


15. Limitar el consumo de alcohol. Los licores tienen bastantes calorías. Hay que evitar su ingestión, sobre todo después de comer.


16. Masticar los alimentos tranquilamente. Comer despacio hace que se saboree mejor la comida y además consigue que se coma menos. El cuerpo reacciona con señales de saciedad a los veinte minutos de comenzar a comer. Así, se ingiere sólo lo necesario.


17. El deporte es fundamental. El ejercicio físico siempre elimina grasas y quema calorías. Además tonifica el organismo. Es una garantía de salud.



18. Hay que analizar las sensaciones. A veces se come por encontrarse deprimido, agobiado... La comida se suele convertir en un sustituto emocional y se come sin hambre.


19. Adelgazar, ¿por qué? Por decisión propia. La decisión de perder peso es una elección personal e intransferible.



20. El consejo de un especialista en nutrición ayuda a marcarse objetivos realistas. Además seguirá la evolución de la dieta.

martes, 26 de febrero de 2013

Beneficios de beber té verde

Al té verde los científicos no cesan de encontrarle propiedades últimamente. Chi Pui Pang, de la Universidad de Hong Kong, ha demostrado que los antioxidantes que contiene (vitamina C, vitamina E, luteína y zeaxantina) pueden ser absorbidos por diferentes tejidos del ojo, incluida la retina, lo que previene el glaucoma y otras enfermedades oculares. 

También se ha comprobado científicamente que reduce las enfermedades de los dientes y las encías. Consumido con moderación (de 3 a 6 tazas al día) disminuye el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, según un estudio publicado en la revista Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology: Journal of the American Heart Association. Y experimentos en ratones han revelado que ayuda a combatir la obesidad.


Es más, un estudio realizado en la Escuela Médica de Atenas (Grecia) indica que 30 minutos después de beber una taza de té las grandes arterias del organismo se dilatan, lo que evita problemas circulatorios, aterosclerosis, etc. 

Además, uno de sus componentes, la epigalocatequina (EGC), promueve el crecimiento de las células óseas (osteoblastos) hasta un 79%, lo que fortalece los huesos, aumenta su mineralización y ayuda a prevenir la osteoporosis, tal y como se podía leer en la publicación Journal of Agricultural and Food Chemistry.

A esto se suma que el consumo asiduo de té evita que la vesícula biliar se inflame. Sin olvidar que inhibe el crecimiento de las bacterias. Y en el cerebro, los polifenoles del té tienen un efecto protector sobre las células protectoras de dopamina, de manera que previene la enfermedad de Parkinson, según se desprende de un estudio dado a conocer en Biological Psychiatry. 

No en vano un antiguo proverbio chino reza: “Es mejor pasar tres días sin comida que uno sin té”. Eso sí, no conviene beber nunca este brebaje demasiado caliente -es decir, a más de 60 ºC-, porque se ha demostrado puede causar cáncer de garganta.

lunes, 25 de febrero de 2013

Que debemos y que no debemos comer



Vivimos en una sociedad en la que tener unos kilos de más ya no es solo un problema de salud, sino que se convierte en un problema estético que acentúa el que no nos sintamos a gusto con nosotras mismas. Hoy en día, en la población adulta española el sobrepeso llega al 38,5% y la obesidad a un 13,5 %*, esto quiere decir que 1 de cada 2 adultos españoles presenta un peso superior a lo recomendable.

Estos síntomas de la sociedad actual, nos indican que estamos haciendo algo realmente mal. Por eso, antes de ponernos manos a la obra con una dieta debemos saber que es lo que deberíamos hacer y cuáles son los errores más frecuentes que cometemos.

Por un lado, es importante hablar de cuáles son los errores más frecuentes. Actualmente, existen falsos mitos o ideas confusas sobre alimentación y dietas de adelgazamiento. La alimentación actual, además de ser desordenada y caótica en horarios, aporta demasiadas grasas saturadas, azúcares refinados y poca fibra. 

Somos muchas las que intentamos cuidarnos evitando la grasa, desnatándolo todo y evitando la proteína animal ya que contiene grasas, pero esto es un error ya que la alimentación se empobrece día a día en proteínas y grasas saludables, dando paso a “hábitos hipocalóricos” que no adelgazan por su alta proporción en glúcidos.

¿Qué es lo que debemos hacer?

Si has ganado peso y quieres perder kilos sin perder de vista tu salud te recomendamos realizar una dieta bajo supervisión médica.

Además, hay que tener en cuenta que mantenerse en peso muchas veces no depende de la dieta sino del cambio de mentalidad de cada persona. Tras perder esos kilos de más, hay que adaptarse a nuevas rutinas para seguir una alimentación correcta. 

En esta rutina hay que seguir un plan de comidas saludable (comer siempre a la misma hora o realizar las 3 comidas básicas) y combinarlo que ejercicio físico ya que este oxigena y genera endorfinas que aumentan la sensación de bienestar.

Este tipo de reeducación alimentaria nos puede devolver los hábitos de nuestra dieta basada en alimentos que tienen nutrientes y favorecen el correcto funcionamiento del organismo.

lunes, 18 de febrero de 2013

Alimentos que ayudan para adelgazar


Descubre la ciencia detrás de estos alimentos que te ayudan a adelgazar.


Kiwi
Poderes adelgazantes. Un kiwi grande contiene 84 miligramos de vitamina C, más que la cuota diaria recomendada. La vitamina C ayuda a formar carnitina, un compuesto que transporta grasa en la mitocondria celular, donde se quema para energía durante el ejercicio.

La prueba. Las personas con niveles bajos de C en la sangre quemaron 10% menos de grasa por libra de peso mientras caminaban que aquellos con niveles normales de C, demostró un estudio de la Universidad Arizona State. Cuando los sujetos recibieron su dosis de C, su habilidad para quemar grasa de cuadruplicó.

Salmón salvaje
Poderes adelgazantes. Los ácidos grasos omega-3s del pescado podrían ayudarte a quemar grasa más efectivamente. Estos alteran la expresión de ciertos genes, logrando que tu cuerpo queme grasa en lugar de almacenarla.
La prueba. En un estudio de Public Health Nutrition que analizó las dietas de 35 mil mujeres, las que comieron el pescado entre dos a cuatro veces a la semana tuvieron los índices metabólicos basales más bajos, una medida común de la grasa corporal.

Manzanas
Poderes adelgazantes. Los cuatro a cinco gramos de fibra que contiene esta fruta no sólo abastecen sino que ayudan a eliminar algunas de las calorías y grasa que ingieres de otros alimentos.
La prueba. Las personas que merendaron una manzana 15 minutos antes de almorzar tortellini de queso consumieron 187 calorías menos que aquellos que no comieron nada antes, reveló un estudio de la Universidad Penn State.

Quinoa
Poderes adelgazantes. Proteína total, la quinoa tiene los amino ácidos esenciales que son necesarios para construir músculos que aceleren el metabolismo.
La prueba. Las personas con dietas de calorías reducidas que consumieron 115 gramos de proteína a diario perdieron 22% más grasa después de cuatro meses que aquellos que comieron 70g por día, según un reporte de The Journal of Nutrition.

Lentejas
Poderes adelgazantes. Estas legumbres son ricas en almidones resistentes, un carbohidrato que podría promover el quemar grasa y encoger células de grasa.
La prueba. En un estudio los participantes que consumieron una comida con 5 gramos de almidones resistentes – lo que se encuentra en ¾ taza de lentejas cocidas – quemaron 23% más de grasa por las siguientes 24 horas que aquellos que no consumieron el almidón, concluyeron investigadores de la Universidad de Colorado.

Aceite de oliva
Poderes adelgazantes. Las grasas monoinsaturadas que se encuentran en el aceite de oliva podrían potencialmente encender genes relacionados con quemar grasa y almacenamiento.
La prueba. Las personas en un plan bajo en calorías enfatizando grasas monoinsaturadas y carbohidratos complejos perdieron casi el doble del peso que aquellos que consumieron las mismas calorías pero menos grasa en total y proteína y más carbohidratos, reveló un estudio de Archives of Internal Medicine.

Huevos
Poderes adelgazantes. Los huevos están cargados con colina, un compuesto conocido porque ayuda a bloquear la absorción de grasa.
La prueba. Las personas que por ochos semanas consumieron dos huevos, tostadas y jalea para desayuno, cinco días a la semana, perdieron 65% más peso que aquellos que consumieron un desayuno con las mismas calorías, pero sin los huevos, de acuerdo a un estudio que publicó International Journal of Obesity.

Yogur
Poderes adelgazantes. Yogur griego sin o bajo en grasa y yogures regulares contienen 20% o más de la dosis diaria de calcio. El mineral desacelera la producción de cortisol, una hormona que promueve la acumulación de grasa en el abdomen.
La prueba. Las personas en una dieta baja en calorías que incluyeron yogur perdieron 81% más de grasa abdominal que aquellos en un plan similar, pero sin yogur, determinó un estudio de la Universidad de Tenesí.

Papas
Poderes adelgazantes. Estos contienen los mismos almidones resistentes que las lentejas, que ayudan al cuerpo a quemar grasa. Estos almidones también podrían aumentar la producción de la hormona péptida que le señalan al cerebro cuando dejar de comer.
La prueba. Después de un desayuno y almuerzo que incluían almidones resistentes, los sujetos consumieron 10% menos calorías en un periodo de 24 horas comparado con comidas similares con placebo, indicó una investigación de la Universidad de Surrey.

Frijol
Poderes adelgazantes. Los frijoles de soja suplen 17 gramos de proteína por taza y tu cuerpo quema más calorías digiriendo proteína que cuando procesa carbohidratos y grasa.
La prueba. Los investigadores de Federal University of Vicosa encontraron que las personas quemaban 70 calorías más diarias cuando su comida mañanera consistía de proteína de soja que otro tipo de proteína.