Nada de consumir sólo lechugas. Lo recomendable es que al menos dos de las comidas principales contengan alguna proteína ARCHIVO GIULIANA CHIAPPE | 10/01/13 (12:00 AM) La factura siempre llega en enero. Los excesos de diciembre se pagan con kilos de más. El afán por rebajarlos puede llegar a ser peligroso si, para alcanzar el objetivo rápido, se recurre a dietas de alto impacto o, peor aún, a pastillas o suplementos que, se supone, ayudan a adelgazar.
Lo recomendable, para evitar el tan nombrado efecto yoyo -engordar más después de dejar las dietas-, es rebajar entre medio kilo y un kilo por semana, según calcula la nutricionista Judith Castellano, del Servicio Médico Total. Y para que esta rebaja se consolide, la necesaria dieta saludable debe combinarse con ejercicios constantes pero no extenuantes.
Consultar a un nutricionista sería un comienzo perfecto, según Castellano. Es la mejor manera de saber cuántos kilos se deben perder y adoptar un plan nutricional adecuado y eficaz. "Lo más peligroso son las dietas locas que muchas personas hacen en enero, como la del tomate, la de la sopa, la de la luna, la de la piña... Es posible que rebajen rápido pero también recuperarán el peso a corto plazo, porque esas dietas sólo reducen músculos, y no grasas, y tornan más lento el metabolismo", expresa la nutricionista.
Eliminar por completo los carbohidratos tampoco es buena idea. "Los que pueden dejar de consumirse son los refinados, como tortas, dulces y refrescos, pero no todos los carbohidratos porque, a los 15 días, el peso se va a estancar y la persona no seguirá rebajando", comenta. Al menos el desayuno y la cena deben contar con su porción de carbohidratos.
Lo que no debe hacerse es sumar dos en un mismo plato. Hay que tener cuidado con el plátano, porque es un carbohidrato y no un vegetal. Por ello, no debe consumirse, por ejemplo, arroz más tajadas.
Alargar las comilonas navideñas es otra mala costumbre. "Algunos continúan comiendo hallacas todo enero. Tienen que entender que ya pasó la época. Que las congelen y se coman, máximo, una al mes. Hay que regresar a la lecha descremada, al queso blanco, al pan integral, a la carne magra y, sobre todo, al ejercicio", expresa. Y dejar de beber ponche navideño, aunque la botella no se haya terminado: "Es una bebida muy poderosa... para ganar peso", alerta la nutricionista.
Sin embargo, ninguno de estos sacrificios alimenticios funciona si no se acompaña de ejercicios. "De eso depende la efectividad y la continuidad del plan para perder peso", comenta la especialista. El ejercicio ayuda a perder grasa. Lo mínimo debe ser caminar, entre tres y cinco horas por semana.
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